domingo, 13 de septiembre de 2015

LOS NUMERALES

CARDINALES

Los números cardinales y los números ordinales tienen similitudes y diferencias. De parte de las similitudes está que se relacionan con los números naturales, pero la diferencia está en que los números cardinales sirven para expresar cantidad, mientras que los números ordinales sirven para expresar el orden o la posición de un elemento. Por ejemplo, si 1 es “uno” en los números cardinales, este mismo 1 será “primer” o “primero” en los números ordinales.

Es importante saber escribir correctamente los números con palabras. Igualmente en combinación con cifras.

En principio los números cardinales son expresiones idiomáticas que se relacionan a la aritmética o la matemática pues sirven para determinar cantidades en relación a cosas, animales o personas.

La definición de números cardinales es que son numerales que pueden enunciar el monto o la cantidad de elementos en relación a los números naturales y toda su serie, incluyendo al cero que significa una cantidad nula.

Los primeros quince, del 1 al 15, se escriben con una sola palabra: uno, tres, quince.
Del 16 al 19 pueden escribirse con una palabra o con tres: dieciséis o diez y seis.
Del 21 al 29 se escriben con una sola palabra: veintiuno, veintinueve.
Del 31 al 99 usamos tres palabras: treinta y uno, noventa y nueve.
Las decenas y las centenas las escribimos con una palabra: cuarenta, setenta, cuatrocientos, setecientos.
Los millares se escriben con voces separadas: dos mil, cinco mil.



ORDINALES

Los números ordinales son números que tienen un orden específico y sirven para dar un orden a elementos o conjuntos de elementos.

Los ordinales son números que expresa una posición de un elemento o un conjunto de elementos en una sucesión ordenada. A diferencia de los números cardinales que representan cantidad, los números ordinales representan un orden, y se acompañan por un sustantivo, por ejemplo, si tenemos una sucesión de cuatro libros que debemos leer en orden, tendríamos el primer libro o libro primero, el segundo libro o libro segundo, el tercer libro o libro tercero y el cuarto libro o libro cuarto, tomando en cuenta que el sustantivo libro puede ir antes o después del número ordinal.


Los ordinales correspondientes del 1 al 10 se escriben:
1 primero 6 sexto
2 segundo 7 séptimo
3 tercero 8 octavo
4 cuarto 9 noveno
5 quinto 10 décimo


Los relativos a las decenas se escriben:
20 vigésimo 60 sexagésimo
30 trigésimo 70 septuagésimo
40 cuadragésimo 80 octagésimo
50 quincuagésimo 90 nonagésimo


Los correspondientes a las centenas son:
100 centésimo 600 sexcentésimo
200 ducentésimo    700 septingentésimo
300 tricentésimo    800 octigentésimo
400 cuadrigentésimo    900 noningentésimo
500 quingentésimo   1000 milésimo

El abecedario o alfabeto.

Así nació el alfabeto



TABLA DEL PRIMER ALFABETO FENICIO CONOCIDO - S XIV AC. Location: MUSEO DE ARTE ANTIGUO, UGARIT, SYRIA.
La escritura era monopolio estatal en Mesopotamia y en Egipto. Únicamente unos pocos elegidos, los escribas, continuaban aprendiendo a escribir. Tenían que practicar durante años con los sacerdotes o con los funcionarios del gobierno, porque la escritura cuneiforme y los jeroglíficos eran difíciles de dominar.

La invención del alfabeto constituyó una revolución democrática, porque ahora todo el mundo podía aprender a escribir. Con la llegada del alfabeto, ya no había por qué retener en la memoria centenares de signos. Era, como se suele decir, tan sencillo como el ABC. Jamás dijo nadie: tan sencillo como la escritura cuneiforme o los jeroglíficos.

Aunque, en verdad, debiéramos decir: tan sencillo como el ABG, porque la A, la B y la G eran las tres primeras letras del nuevo alfabeto. Tenía veintidós letras, todas consonantes. Las letras se basaban en el sonido de las consonantes y se de- signaban con el nombre de objetos familiares. Por ejemplo, la letra A, hebrea o fenicia, es alef, que significa “buey”. Y la letra A semejaba, aunque de lejos, una cabeza de buey. (La A en las lenguas semíticas es consonante, no es vocal.)

Los fenicios eran los comerciantes del mundo antiguo. En sus buques llevaban un cargamento mucho más precioso que los tintes o los aceites. Llevaban el alfabeto. Los griegos lo adoptaron y rebautizaron las letras, alfa, beta, gamma, y así sucesivamente. Los romanos cambiaron un poco la forma de las letras y extendieron el alfabeto por toda Europa. Y así es como conseguimos nosotros nuestro alfabeto. La propia palabra alfabeto deriva de las dos primeras letras del alfabeto griego: alfa, beta.

Nuestro alfabeto o abecedario se compone de 27 letras. Cinco vocales, que son las cinco notas del piano humano; y 22 consonantes. Las vocales son letras con sonido propio, se pronuncian solas, sin apoyarse en ningún otro sonido. Se clasifican en débiles o cerradas (i, u) y fuertes o abiertas (a, e, o). Las consonantes sólo se pronuncian si van apoyadas por lo menos en una vocal: